Comunidad de las Bienaventuranzas

¿Cómo vivir Pentecostés sin que te cambie la vida?

Escrito por bienaventuranzas 21-05-2010 en General. Comentarios (2)

 

Hay acontecimientos que transforman nuestro modo de vivir. Hay acontecimientos felices,
como el nacimiento de un hijo, y acontecimientos dolorosos, como una enfermedad o
la pérdida de un ser querido. Pero todos crean como un vacío que facilita escuchar el anhelo
profundo del corazón, y sentirse más libre para cambiar y mirar las cosas de otra manera.
Pero ¿qué pasa cuando nuestra vida pasa por un periodo de estabilidad? Parece que todo sigue
una rutina y que aunque el corazón nos diga que hay algo más, no vemos cómo avanzar.
Cuando tenemos ciertas responsabilidades y compromisos, no siempre es voluntad de Dios
cambiarlo todo para comenzar un nuevo camino… ¡pero el corazón sigue llamando!
 También en esta situación hay lugar para el viento y el fuego de Pentecostés, porque Él es
el que cambia nuestro corazón para renovar nuestro cotidiano, y transforma la rutina en
una primavera. Las circunstancias no es lo primero que hay que cambiar; la transformación
comienza por el corazón.
El Pentecostés cristiano tiene sus raíces en la fiesta judía que celebra cincuenta días
después de Pascua el don de la Torá, de la Ley. El Espíritu, como ya anunciaban los profetas,
escribe la Nueva Ley en nuestros corazones que nos revela al Padre –el Targum traduce
Ex 19,18 diciendo que el Señor se revela, en vez de baja, por el fuego.
 En este mismo día, los judíos leen el libro de Rut, que en sus 4 capítulos es una bella
enseñanza de cómo Dios está presente discretamente en nuestras vidas. En síntesis,
este libro sagrado explica la historia de cómo una mujer pagana, Rut, por su fidelidad
a su familia de adopción, sella durante la fiesta de Pentecostés su amor con Booz,
que significa “el que tiene la fuerza y valentía moral”.
Unida en segundas nupcias a Booz, Rut queda definitivamente arraigada en la familia
de Noemí y Elimélec, quien lleva un nombre que significa Dios Reina. Así se confirma que Dios
sigue reinando, aunque en determinados momentos no veamos cómo ni de qué manera.
Y de este amor germinará como fruto al rey David (Booz y Rut son sus bisabuelos),
del que saldrá el Mesías.
 Nuestro Pentecostés tiene una raíz lejana en la confianza y fidelidad de Rut, en la valentía
para ser un hombre de bien de Booz, en la generosidad, el amor y la espera activa de la
bendición de Dios. Esas mismas actitudes crearán el vacío necesario para que desde dentro
este Pentecostés sea para nosotros ocasión de una renovación profunda.
 
 
 

Apuntes de Caritas in Veritate - Capítulo 3

Escrito por bienaventuranzas 24-10-2009 en General. Comentarios (0)

Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil

Una lógica y cultura nuevas.

 

http://bienaventuranzas.blogspot.es/img/caritasinveritate.jpg 

El mundo ha cambiado. ¿Quién puede negarlo? Y con el cambio se plantean nuevos retos y desafíos a los que los hombres y mujeres de Dios, como nuevos profetas y apóstoles, debemos responder con la creatividad y el poder del Espíritu. Esencialmente, “la novedad principal ha sido el estallido de la interdependencia planetaria, ya comúnmente llamada globalización”. Así concluía Benedicto XVI el capítulo precedente, quien aseguraba que “la caridad y la verdad nos plantean un compromiso inédito y creativo”: “Se trata de ensanchar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes dinámicas, animándolas en la perspectiva de esa civilización del amor, de la cual Dios ha  puesto al semilla en cada pueblo y en cada cultura”. En el capítulo tercero, nos dice cómo es esta nueva lógica y cultura.

 

El Papa dibuja los trazos de tres lógicas que pueden configurar la economía y las relaciones entre las personas que de ella se derivan. Por sí solas no son ni buenas ni malas; deben coexistir sin convertirse en modelos totalitarios. La primera es la lógica de mercado, sostenida esencialmente por la iniciativa y la empresa privada, que busca legítimamente un beneficio. La segunda es la  lógica política, que se traduce en iniciativas públicas de carácter estatal. La tercer es la más novedosa, la realmente revolucionaria, la tercera vía original que la CiV propone: la del don si contrapartida que genera estructuras solidarias (§37).

 

El punto de partida es que “el ser humano está hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensión trascendente” (CiV34). “Al ser un don recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad, unifica a los hombres de manera que no haya barreras o confines” (idem). La doctrina social de la iglesia sostiene que estas relaciones auténticamente humanas, de amistas y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, se pueden vivir también dentro de la actividad económica, y no sólo fuera o “después” de ella: “el gran desafío que tenemos es mostrar tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos, que no sólo se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social, como la trasparencia, la honestidad o la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tenr espacio en la actividad económica ordinaria” (CiV 36).

 

Ya existes estructuras así: el comercio justo, el movimiento de Economía de Comunión, y otras. Ahora, el Papa nos invita a seguir apoyando y desarrollando esta vía como una expresión genuinamente evangélica de la economía: “caridad en la verdad significa la necesidad de dar forma y organización a las iniciativas económicas que, sin renunciar al beneficio, quieren ir más allá de la lógica del intercambio de cosas equivalentes y del lucro como fin en sí mismo” (CiV 38).

 

Por este camino se irá consolidando una cultura que frente al utilitarismo promueve la persona, ante el individualismo vive en comunidad, y desgarrando el techo del materialismo se abre a la trascendencia. ¿Gran tarea? Sí, pero el Papa confía en ti: “la globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será l que la gente haga de ella. Debemos ser sus protagonistas, no las víctimas, procediendo razonablemente, guiados por la caridad y la verdad”. Esta misión pide que pongamos en obra nuestras capacidades materiales e intelectuales, pero también las espirituales. La globalización no es sólo algo económico, social o cultural, sino también una materia que interpela nuestra comprensión y relación con Dios: “la globalización es un fenómeno multidimensional y polivalente, que exige ser comprendido en al diversidad y en la unidad de todas sus dimensiones, incluida la teológica”.

Apuntes de Caritas in Veritate - Capítulo 2

Escrito por bienaventuranzas 16-10-2009 en General. Comentarios (0)

El desarrollo humano en nuestro tiempo

Las claves del desarrollo.

http://bienaventuranzas.blogspot.es/img/caritasinveritate.jpg

 

En el capítulo anterior, el Papa ya nos ha dicho, citando a Pablo VI, que el desarrollo es una vocación. Por tanto, Dios quiere que crezcamos, que seamos más, que alcancemos la madurez de todas nuestras capacidades. ¡Qué equivocados están los que ven a Dios como enemigo que reduce e infantiliza el hombre!

 

En ese proceso, que también es una lucha y un combate espiritual, ¿qué dominios requieren una mayor atención en nuestra época? Vivimos un momento histórico en el que los patrones de siempre, o al menos los de los últimos 500 años, ya no responden a nuestras inquietudes ni reflejan la comprensión que tenemos de nosotros mismos. Benedicto XVI afirma que se “requieren esfuerzos de comprensión unitaria y una nueva síntesis humanista” (CV 21).

 

¿Qué significa esto? En primer lugar que no podemos reducir nuestro discurso al cuerpo, como se hace desde posiciones hedonistas o materialistas, ni al alma, como ciertas corrientes espiritualistas a veces cristianas, ni en la inteligencia, ni en la acción social y política. Hoy necesitamos mirarnos en globalidad, en una multifuncionalidad armónica, con una “comprensión unitaria”. Ese es el camino que desde siempre nos muestra la Palabra de Dios. Busquemos esta sabiduría en ella. Qué importante es que Dios toque nuestros sentimientos, nuestro modo de caminar y comportarnos. En definitiva, que la relación íntima con Él desborde desde el corazón hasta un “estilo de vida”.

 

Dicho esto, ¿cuáles son esos dominios que el Papa reconoce que tienen un peso esencial en nosotros? Algunos de los que trata en su encíclica son los siguientes:

 

La res publica

Es todo aquello que nos une en un proyecto común con los otros, más allá de los credos y confesiones; llamémoslo política o asociaciones de trabajadores (CV 24-25). Benedicto XVI nos dice que no nos desanimemos con los escándalos o incoherencias que se airean, confirma que algunos tienen la llamada divina para servir en esos ámbitos, y que todos debemos “prestar una mayor atención y participación en la res pública”. Es cierto que nos podemos ver sobrepasados por la tarea y sentir miedo, pero si comprendemos que es el Señor quien nos envía, nos llega el ánimo y la sabiduría para lanzarnos: “Cuando os lleven ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que conviene decir” (Lc 12,11-12)

 

Ora et labora

Otro dominio esencial es el trabajo. En el Génesis Dios confía al hombre la creación diciéndole: “trabajad la tierra y sometedla” (Gn 1,28). Y la palabra hebrea avoda sirve tanto para designar el trabajo como el culto. El tiempo que dedicamos a laborar es como la otra cara del orar, y siempre podemos vivir bajo la presencia y la unción del Padre. Por eso el estar sin trabajo durante mucho tiempo o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, comporta graves daños en el plano psicológico y espiritual (cf. CV 25). El reto que tenemos es vivir nuestra profesión desde Dios. Así será fuente de coherencia interna, de paz y de gozo, tanto su realización, si lo tenemos, como su búsqueda, si nos falta.

 

Para seguir adelante

Benedicto XVI también ilumina otras dimensiones igualmente importantes, como la vida, la relación con la inteligencia y la técnica, la cultura. Acerquémonos a la encíclica, y dejemos que el Espíritu ilumine nuestra conciencia con su verdad, e infunda coraje en nuestro corazón con su amor.

Apuntes de Caritas in Veritate. Capítulo 1

Escrito por bienaventuranzas 10-10-2009 en General. Comentarios (0)

El mensaje de la Populorum progressio

Desarrollo como vocación, y cómo ser más.

http://bienaventuranzas.blogspot.es/img/caritasinveritate.jpg

 

En este primer capítulo, Benedicto XVI hace un repaso de la doctrina de su antecesores, extrayendo las líneas maestras la Populorum progressio de Pablo VI, la Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II, y la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, pasando así mismo por la Humanae vitae y la Evangelii nuntiandi. De todas ellas, destaca la idea que el desarrollo es vocación.

Hay “leyendas urbanas” referentes al cristianismo y la Iglesia tremendamente falsas. Una de ellas es que el católico es enemigo del progreso. Pues bien, si es hermoso que Cristo llame a un joven al sacerdocio (y ojalá que haya muchos), si es extraordinario que Dios llame un hombre y una mujer al matrimonio (y que lo vivan como una auténtica llamada), si es la plenitud de una vida que el Espíritu invite a una misión particular, como llamó a la Madre Teresa de Calcuta a cuidarse de los pobres, a Santa Genoveva Torres a consolar el corazón de Cristo sanando la soledad, o a Santa Teresita del Niño Jesús y la Santa Faz a ser el amor en el corazón de la iglesia, también el desarrollo es una vocación.

Y como toda vocación afecta a lo más humano y a los más espiritual: “en los designios de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio progreso porque la vida de todo hombre es una vocación” (CV16 cf. Populorum progressio 15).

¿Podemos acoger el progreso personal y social como una vocación, cuando las carencias y nuestra capacidad de reacción nos parecen diminutas? Sí. A pesar de todo, con la gracia y María, la humilde esclava del Señor, somos libres para responder a esa llamada: “la humildad de quien acoge una vocación se transforma en verdadera autonomía porque hace libre a la persona” (CV17), y como afirmaba Pablo VI, “cada uno permanece siempre, sean los que sean los influjos que sobre él se ejercen, el artícife principal de su éxito y de su fracaso”.

¡Qué palabra de confianza! Sí, tu puedes. Tu puedes y puedes contar con la ayuda del Espíritu, de los santos, de nuestra oración, de tus hermanos y hermanas, de la Providencia que pondrá a tu lado las personas y las circunstancias para que puedas avanzar. Benedicto XVI nos da un consejo de auténtico “coach”: puedes ser más, porque “la vocación al progreso impulsa a los hombres a hacer, conocer y tener más para ser más” (CV18).

Sólo hay una condición para avanzar de verdad por este camino de desarrollo personal y comunitario: “La verdad del desarrollo consiste en su totalidad: si no es de todo el hombre y de todos los hombres, no es el verdadero desarrollo” (idem.) Eso implica que “la vocación cristiana al desarrollo abarca tanto el plano natural como el sobrenatural” (idem.)

Los maestros espirituales siempre han sido puntillosos en los detalles de nuestra vida cotidiana. Esforcémonos por ser mejores profesionales, estudiemos, entrenémonos, cuidemos nuestra inteligencia, nuestras emociones y nuestro cuerpo, pero no descuidemos nunca la fuente de donde nos viene la capacidad de amar de verdad: la comunión con nuestro Señor. Busquémoslo en la oración, en los sacramentos, en la Palabra de Dios, y nuestro corazón quedará colmado.

Apuntes de Caritas in Veritate - Introducción

Escrito por bienaventuranzas 30-09-2009 en General. Comentarios (0)

http://bienaventuranzas.blogspot.es/img/caritasinveritate.jpg

 

Introducción.

Queremos compartir, en forma de apuntes, algunas reflexiones que nos ha suscitado la lectura de la última encíclica del Papa, Benedicto XVI, sobre el desarrollo humano integral en la caridad y la verdad, Caritas in veritate (CV).No pretendemos ser exhaustivos. Nos basta con despertar la curiosidad y el interés. Por ello, esta serie de artículos quedará incompleta sin vuestras aportaciones y comentarios. Es tan rica esta reflexión del Santo Padre sobre nuestro mundo y los desafíos que se nos presentan, que fácilmente encontrará un eco en nuestras vidas, en nuestro cotidiano, y en el camino interior por el que el Espíritu Santo nos conduce.

 

Empecemos, pues, con algunos subrayados de la Introducción a la encíclica.

 

Si algo caracteriza a este Papa, además de su inteligencia y su humildad, es la caridad. Ya fue el tema de su primer documento (Dios es amor), y sigue sosteniendo el discurso de esta encíclica, junto con la verdad. Una vez más, nos ofrece una bella y profunda definición de amor-caritas: “es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta”. (CV1)

Bien. Entonces podemos preguntarnos: ¿basta con amar? Sí, si nuestro amor es verdadero. Cuántas veces hemos experimentado que “amamos mal”, o que lo que decimos que es “por ti”, en el fondo me busco “a mi”, busco un consuelo, una compensación, una seguridad…

A veces, también se ha dicho que “el amor es injusto”, por ejemplo perdonando al enemigo, o ofreciendo la otra mejilla. Es cierto que “la caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer lo “mío” al otro; pero nunca carece de justicia (…) La caridad supera la justicia y la completa siguiendo la lógica de la entrega y del perdón” (CV 6). Del mismo modo, el amor sólo es auténtico si se sostiene en la verdad: “La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad” (CV3).

Todos sabemos que amar no es fácil, que nuestras heridas, miedos y deformaciones mentales de la realidad, incluso más allá de nuestro pecado, nos dificultan lo que por naturaleza debería ser espontáneo en nosotros, ya que somos imagen de Dios (Gn 1,26-27).

Sólo podemos aprender a amar cuando somos amados y en relación con los otros. Benedicto XVI nos recuerda que “la verdad es logos [palabra] que crea diá-logos y, por tanto, comunicación y comunión” (CV 4). En la verdad se consolida el amor. No tengamos miedo de acercarnos a los otros: a Dios, a aquellos que amamos y también a aquellos que en algún momento nos hacen daño, porque en mi hermano, hermana, encuentro la escuela del amor de verdad.

El mundo actual desespera buscando el amor, pero le cuesta aceptar Una Verdad. Por eso el amor en la verdad es “un gran desafío para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalización”. También para nuestras “iglesias domésticas” y cercanas de la parroquia, el grupo de oración, de la familia e, incluso, de nuestras relaciones sociales, vivir ese amor en la verdad, ese amor de verdad, es un desafío para cada uno de nosotros.

Que el Espíritu y María nos asistan para ser día a día testigos del amor extremo de Dios que nos ha dado su Hijo único, no para condenar, sino para salvarnos. (Jn 3,17).