¿Cómo vivir Pentecostés sin que te cambie la vida?

 

Hay acontecimientos que transforman nuestro modo de vivir. Hay acontecimientos felices,
como el nacimiento de un hijo, y acontecimientos dolorosos, como una enfermedad o
la pérdida de un ser querido. Pero todos crean como un vacío que facilita escuchar el anhelo
profundo del corazón, y sentirse más libre para cambiar y mirar las cosas de otra manera.
Pero ¿qué pasa cuando nuestra vida pasa por un periodo de estabilidad? Parece que todo sigue
una rutina y que aunque el corazón nos diga que hay algo más, no vemos cómo avanzar.
Cuando tenemos ciertas responsabilidades y compromisos, no siempre es voluntad de Dios
cambiarlo todo para comenzar un nuevo camino… ¡pero el corazón sigue llamando!
 También en esta situación hay lugar para el viento y el fuego de Pentecostés, porque Él es
el que cambia nuestro corazón para renovar nuestro cotidiano, y transforma la rutina en
una primavera. Las circunstancias no es lo primero que hay que cambiar; la transformación
comienza por el corazón.
El Pentecostés cristiano tiene sus raíces en la fiesta judía que celebra cincuenta días
después de Pascua el don de la Torá, de la Ley. El Espíritu, como ya anunciaban los profetas,
escribe la Nueva Ley en nuestros corazones que nos revela al Padre –el Targum traduce
Ex 19,18 diciendo que el Señor se revela, en vez de baja, por el fuego.
 En este mismo día, los judíos leen el libro de Rut, que en sus 4 capítulos es una bella
enseñanza de cómo Dios está presente discretamente en nuestras vidas. En síntesis,
este libro sagrado explica la historia de cómo una mujer pagana, Rut, por su fidelidad
a su familia de adopción, sella durante la fiesta de Pentecostés su amor con Booz,
que significa “el que tiene la fuerza y valentía moral”.
Unida en segundas nupcias a Booz, Rut queda definitivamente arraigada en la familia
de Noemí y Elimélec, quien lleva un nombre que significa Dios Reina. Así se confirma que Dios
sigue reinando, aunque en determinados momentos no veamos cómo ni de qué manera.
Y de este amor germinará como fruto al rey David (Booz y Rut son sus bisabuelos),
del que saldrá el Mesías.
 Nuestro Pentecostés tiene una raíz lejana en la confianza y fidelidad de Rut, en la valentía
para ser un hombre de bien de Booz, en la generosidad, el amor y la espera activa de la
bendición de Dios. Esas mismas actitudes crearán el vacío necesario para que desde dentro
este Pentecostés sea para nosotros ocasión de una renovación profunda.
 
 
 

Comentarios

¡Que fuerza ... que luz... que apertura a la profundidad de las Escrituas no revela el Espiritu a través de ese escrito... Lo que antes era confuso i inexplicable... se hace trasparente y iluninador... grácias a la fidelidad de una mujer i de un pueblo... Qué fuerte y que sencilo a la vez..
Grácias Padre por tu Revelación discreta i confiada en nuestras pobres vidas... Continua actuando i manifestandote a tú manera...
Gracias a quienes se han dejado trabajar por este Espiritu a lo largo de los tiempos para que nos llegue más asequible cuando andamos en confusión...
Gracias Espiritu Santo, continua derramandote en ellos y en nosotros para poder entretejer esta cadena activa de alabanza que cante con su voz particular, la de su pueblo...la fuerza sanadora que recibe...
Gràcias Jesús porqué tu nos lo has merecido...
ANNA MARIA


ustedes son una mierda serotessss violadores


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